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El 9 de septiembre de 1999, en un contexto de vanguardia tecnológica, el ITESO compró una casa vieja. No fue una contradicción, sino la elección cuidadosa de un inmueble artístico que, precisamente, expresa modernidad a través de la tradición,
Se trata de la que fue casa de la familia de Efraín González Luna, ubicada en la calle del Bosque —hoy llamada José Guadalupe Zuno en la colonia Americana— y construida por Luis Barragán Morfín, el mayor representante de la llamada Escuela Tapatía de Arquitectura.
Desde su creación en 1928 hasta hoy, como Casa ITESO Clavigero, buena parte de la finca se ha transformado: donde había una huerta de limas se convirtió en una alberca y luego en la terraza para actividades culturales; la cancha de frontón ahora es parte de la cafetería, y las recámaras, la biblioteca y la cocina son salas de exposición.
Pero la esencia, las técnicas constructivas y los materiales se han conservado para hacer del inmueble un “patrimonio para disfrutar”, como dice el restaurador Ignacio Gómez Arriola, quien ha trabajado como consultor especialista de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO, por sus siglas en inglés) en patrimonio mundial.
Hace 20 años la SEP, a través del INBA, decretó la Casa ITESO Clavigero como Monumento Artístico de la Nación debido a su valor histórico y cultural para la identidad de Guadalajara y México. Por eso, en días pasados, quienes trabajaron para revitalizar el espíritu de la finca y asegurar su permanencia, se reunieron en ella para celebrar.
Además de Gómez Arriola, se dieron cita expertos en el tema como Dolores Martínez, subdirectora general del Patrimonio Artístico Inmueble del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura (INBAL, antes INBA) y Carlos Petersen, arquitecto e integrante de la Fundación de Arquitectura Tapatía Luis Barragán.
Una casa de valor para el mundo
En un par de años el recinto cultural de la universidad se convertirá en un monumento centenario con un camino prometedor por delante. Durante la actividad por el aniversario de la declaratoria, los expertos reflexionaron sobre una de las oportunidades más interesantes para el futuro de la casa: integrarse a la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO.
En México hay 37 sitios que forman parte de esa clasificación de objetos de valor universal excepcional para toda la humanidad. De acuerdo con Gómez Arreila, la Clavigero puede formar parte de ella por su ingeniosa armonización entre sistemas constructivos innovadores y la aplicación de saberes tradicionales de artes y oficios.
Antes de concluir la celebración con un brindis, los panelistas recordaron a todas aquellas personas que hicieron posible que la finca se convirtiera en la ventana del ITESO hacia la ciudad. Entre ellos: David Fernández Dávalos, SJ, Salvador Ibarra Álvarez del Castillo, Carlos Luna, Cristina Romo, Rossana Reguillo y muchos más.
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