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El paisaje blanco que este fin de semana cubrió al Parque Nacional Nevado de Colima marca la primera nevada de 2026, pero también encendió las alertas de protección civil. La combinación de bajas temperaturas, caminos resbalosos y zonas lodosas llevó a las autoridades a activar el Operativo Montaña Blanca, un despliegue preventivo coordinado entre los tres niveles de Gobierno para reducir riesgos y salvaguardar la integridad de quienes visitan este destino natural.
Desde las primeras horas del sábado, el acceso al parque opera bajo estrictas medidas de control. De acuerdo con el reporte oficial, hasta las 7:00 horas habían ingresado 30 vehículos y poco más de 100 personas, en una jornada que tendrá cupo máximo de 200 vehículos por día, exclusivamente en horario matutino.
Las autoridades advirtieron que el ingreso está restringido únicamente a vehículos 4×4 o con características todo terreno, debido a las condiciones del terreno. Queda prohibido el acceso a vehículos compactos, motocicletas, cuatrimotos, RZR, autobuses y camionetas tipo sprinter, al representar un riesgo tanto para los ocupantes como para el entorno natural.
Entre las recomendaciones clave se encuentra consultar previamente el pronóstico del clima, utilizar ropa térmica y chamarras de colores vivos que faciliten la localización en caso de extravío, así como calzado antiderrapante, gorro y guantes. Para quienes ascienden en vehículo, se insiste en el uso de frenado de motor durante el descenso, a fin de evitar el sobrecalentamiento del sistema de frenos.
También se exhorta a las y los visitantes a caminar solo por rutas señalizadas, no dejar basura, prevenir el mal de montaña y acatar en todo momento las indicaciones del personal de emergencia. Un punto relevante es que dentro del parque no se vende ningún tipo de alimento ni bebidas, por lo que es indispensable acudir con los insumos necesarios.
El Gobierno de Jalisco pidió a la población mantenerse atenta a la información emitida por los canales oficiales, ya que las condiciones climáticas pueden cambiar de forma repentina y derivar, de ser necesario, en la restricción total del acceso como medida de seguridad.
En un entorno tan imponente como frágil, la consigna es clara: la prevención salva vidas y protege la montaña.



