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Cerca de 50 mil personas participaron en Jalisco en la jornada de lectura en voz alta de Pedro Páramo, de Juan Rulfo, organizada por la Feria Internacional del Libro de Guadalajara (FIL) con motivo del Día Mundial del Libro.
La actividad tuvo como sede principal la explanada de la Rectoría General de la Universidad de Guadalajara (UdeG), donde centenares de asistentes se reunieron para leer la emblemática novela del autor jalisciense, considerado una de las figuras centrales de la literatura latinoamericana.
Durante el encuentro, los hijos del escritor destacaron la vigencia de la obra del autor originario de San Gabriel, Jalisco.
El cineasta Juan Carlos Rulfo afirmó que regresar a Comala significa reencontrarse con un país que aún existe y sigue reclamando memoria y afecto.
“La obra de nuestro padre es un canto de amor a la tierra y un reclamo de apapacho de esta tierra tan dolida”, expresó.
Por su parte, Pablo Rulfo dijo sentirse conmovido por la respuesta del público y consideró que el autor estaría satisfecho de volver simbólicamente a su estado natal.
El presidente de la FIL, Trinidad Padilla López, señaló que el maratón de lectura marca el inicio de las actividades rumbo al 40 aniversario de la feria editorial más importante en español.
“Hoy nos reunimos para rendir homenaje a Juan Rulfo, arquitecto de nuestros paisajes interiores”, sostuvo.
Añadió que leer Pedro Páramo trasciende lo literario para convertirse en un acto de memoria nacional.
La directora de la FIL, Marisol Schulz Manaut, informó que a los participantes se les entregó un ejemplar de la novela editado por RM, además de una rosa cultivada en el Centro Universitario de Ciencias Biológicas y Agropecuarias (CUCBA), siguiendo la tradición catalana de Sant Jordi.
En la explanada de Rectoría también se instaló el pabellón “Las facetas de Rulfo: imagen, voz y territorio”, organizado por FIL Niños, donde los asistentes pudieron escuchar grabaciones del escritor, observar fotografías tomadas por él y leer fragmentos de sus obras.
El espacio incluyó experiencias sonoras, escritura en máquina y una muestra visual sobre el México rural que inspiró su narrativa.
La jornada abrió con la lectura de fragmentos de la novela en bengalí, a cargo del escritor y traductor Anisuz Zaman, originario de Bangladesh y residente en México.
El traductor explicó que buscó conservar el ritmo original de la obra en español para acercarla a más de 200 millones de hablantes de lengua bangla.
La segunda sede oficial del maratón fue la Biblioteca Pública del Estado “Juan José Arreola”, donde también se realizaron talleres de escritura en Braille, proyección de películas y actividades culturales.
En el Museo de las Artes (MUSA) se llevó a cabo la dinámica “Adopta un libro”, con títulos de poesía, novela y fotografía para el público asistente.








