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Para capacitar a personal del servicio público que trabaja con infancias y adolescencias víctimas de violencia, desde una perspectiva centrada en sus derechos, se impartió el taller “El levantamiento del asentimiento y el consentimiento informado desde los derechos de niñas, niños y adolescentes”.
La formación, impartida en modalidad virtual, reunió a más de 130 participantes de dependencias estatales, y fue resultado del trabajo del Centro de Prevención Social del Estado —perteneciente al Consejo Estatal de Seguridad Pública (CESP)—, en coordinación con SIPINNA Jalisco y con la colaboración de especialistas de El Colegio de la Frontera Norte y la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez.
Con la formación adecuada, los servidores públicos desarrollarán un marco ético y metodológico que les permita recabar el asentimiento y el consentimiento informado, desplazando la visión adultocéntrica cuando se atiende a una niña, niño o adolescente víctima de violencia, y asegurarando que la información se comunique de manera clara, veraz y adecuada a su edad.
También se apuesta en propiciar que el proceso de otorgar consentimiento o asentimiento sea un espacio de escucha auténtico, seguro y evitar reproducir las dinámicas de poder que dieron origen a las violencias.
Ana Laura Ramírez Vázquez, doctora investigadora en El Colegio de la Frontera Norte Unidad Ciudad Juárez, expuso una guía de herramientas no revictimizantes, para un levantamiento con enfoque de derechos humanos de las infancias y adolescencias.
Abordó cómo tener cuidado de no hacer preguntas innecesarias o poner en duda su testimonio, y destacó la importancia de explicarles, de manera clara, lo que ocurre durante los procesos jurídicos para evitar profundizar el daño recibido.
Señaló que, para garantizar su bienestar, es fundamental escucharles, creer en su palabra y mantenerles informados en todo momento; así como que el verdadero cambio debe centrarse en la forma en que las instituciones se comunican con las niñas, niños y adolescentes.
La investigadora enfatizó que, en los procesos de acompañamiento a niñas, niños y adolescentes es importante dejar de lado el lenguaje técnico y jurídico, y optar por una comunicación cercana, clara y acorde a su edad, que les permita comprender y sentirse seguros.
Además, dijo, atender a niñas y niños con sensibilidad, respeto y empatía, implica reconocerles como sujetos de derechos y garantizar que su voz sea escuchada en todo momento.
Hugo Martínez Ochoa, investigador de la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, hizo énfasis en la necesidad de trabajar en las escuelas, sobre todo, con las y los docentes, para acompañar y dar las pautas o protocolos que se tienen en los gobiernos para lograr mejores prácticas con las infancias y adolescencias que han sufrido algún tipo de agresión o abuso.
