Share This Article
Con pelotas al aire, juegos de coordinación y ejercicios de equilibrio, decenas de niñas, niños y jóvenes participaron la mañana del jueves en el arranque del noveno aniversario del Centro Estatal de Fomento a la Lectura, que abrió sus puertas con una jornada comunitaria para celebrar también el Día Mundial del Libro y encaminar su trabajo hacia la niñez y el territorio.
Desde las 9:00 horas, el recinto de la Secretaría de Cultura, ubicado en avenida Francisco Javier Mina 2418, en la colonia La Penal, recibió a participantes de escuelas, colectivos y público en general en una jornada concebida no sólo como festejo, sino como carta de presentación de Habitares, un modelo con el que se busca convertir el espacio en un punto de encuentro vivo para la comunidad.
Tras la bienvenida protocolaria y el inicio de actividades, la mañana avanzó con el taller de Circo Social, una dinámica centrada en el juego y la expresión corporal, en la que las y los asistentes pusieron a prueba coordinación, equilibrio y confianza, en un entorno incluyente y de trabajo en equipo.
La escena marcó el tono de una celebración que, más que mirar hacia adentro, apuesta por abrir el centro hacia su entorno inmediato.
Héctor Montes de Oca, jefe de Fomento Artístico de la Secretaría de Cultura, explicó que el festival nace en un momento en que el recinto redefine su vocación para dejar de ser sólo un espacio de promoción lectora y consolidarse como un espacio comunitario.
La lógica, explicó, ha sido tejer vínculos con escuelas, organizaciones sociales, centros de asistencia y habitantes del barrio, a fin de que el centro no sea visto únicamente como sede de talleres aislados, sino como un lugar de arraigo, convivencia y construcción colectiva.
Bajo esa premisa, la celebración continuó al mediodía con un taller de cartonería, en el que las y los participantes elaborarán títeres articulados con materiales accesibles, en un ejercicio que busca estimular la imaginación, las habilidades manuales y la expresión artística.
Una hora más tarde, a las 13:00, se dio un taller de pop-up dirigido a mayores de 12 años. La actividad parte de la lectura de una historia breve para identificar escenas clave y convertirlas en un libro artesanal tridimensional, con énfasis en la narrativa visual y el trabajo manual.
Luego de un receso para comida, la programación retomó su curso con Juego Amoroso, un espacio enfocado en la primera infancia, donde bebés y personas cuidadoras participan en dinámicas sensoriales, de movimiento, sonidos y texturas para fortalecer la conexión afectiva en un ambiente cálido y seguro.
A las 17:00 horas, la jornada entró en su tramo final con el laboratorio escénico “Peces en pijama”, una experiencia de exploración teatral dirigida a la infancia, con ejercicios de cuerpo y voz, juegos creativos y pequeñas escenas construidas en grupo. Media hora después se realizará la clausura.
Más que una celebración de aniversario, el encuentro pretendió funcionar como un primer acercamiento público a Habitares, un programa que busca que el Centro Estatal de Fomento a la Lectura sea habitado por sus comunidades.
La Secretaría de Cultura plantea que la lectura, el arte y la convivencia sirvan como herramientas para fortalecer el tejido social y hacer del recinto un espacio abierto, accesible y verdaderamente compartido.























