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Entre 2018 y 2021 se tuvo en Jalisco un registro de mil 795 adolescentes desaparecidos y localizados, esto según un estudio de la Vicefiscalía de Personas Desaparecidas. De estos menores, 49 se encontraban bajo protección del Estado en espacios de resguardo
Problemas de salud mental y la carencia de herramientas para la toma de decisiones por su propia edad, fueron detectados como principales motivos para fugarse de los albergues.
Ante la problemática de desaparición de personas adolescentes en la entidad, la Procuraduría de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (PPNNA) Jalisco, con el apoyo de la Vicefiscalía en Personas Desaparecidas, ofreció la semana pasada una capacitación dirigida a alrededor de 60 directivos y personal de Centros de Asistencia Social (CAS), que brindan acogimiento residencial a dicho grupo de la población.
Durante la exposición se compartieron algunos conceptos clave en el tema de la búsqueda de niñas, niños y adolescentes; así como información sobre los protocolos Amber y Alba, reclutamiento forzado y estrategias de prevención.
María Mercedes Guzmán Pascual, directora de Análisis y Contexto en la Vicefiscalía de Personas Desaparecidas, señaló que a nivel nacional se tiene un registro de más de 130 mil personas desaparecidas, y ha sido una lucha de mujeres buscadoras y sus “colectivos” que se reconozca la figura de “persona desaparecida” independientemente si está o no relacionado con la comisión de un delito, tal como sucede en la legislación del Estado de Jalisco.
“Por eso las leyes e, insisto, todas estas demandas, establecen que en el momento en que no sabemos el paradero de cualquier persona, no hay que esperar 72 horas. No. Ya por eso existen estas leyes. En el momento en el que no se conoce el paradero de una persona en Jalisco y en México podemos reportar y denunciar una desaparición”, agregó.
Ante las dudas de los responsables de CAS sobre en qué momento hacer un reporte de desaparición, la especialista recomendó tomar en cuenta la habitualidad de la persona menor de edad a su cargo.
“Todos los días llega a las 3 de la escuela, pero hoy ya son las 4; no me contesta el teléfono; ya le hablé a su amiguito de la escuela; ya fui a preguntar a mi familia si ya llegó. Entonces ahí rompe la habitualidad. ¿Estamos de acuerdo? Entonces, nos da más elementos para decir: desconozco su paradero”, agregó Guzmán Pascual.
