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En una primaria de la periferia de Zapopan, donde los colores suelen quedarse en los cuadernos y murales escolares, el Gobierno de Jalisco decidió convertirlos en herramientas pedagógicas contra la desigualdad. Ahí comenzó el programa “Coloreando la Igualdad 2026”, una estrategia estatal que busca intervenir desde la infancia en uno de los territorios más complejos de la vida social: los estereotipos de género.
El arranque ocurrió en la escuela primaria Juan Somolinos Palencia, en la colonia Villa Fontana Diamante, donde 464 alumnas y alumnos participaron en una jornada que mezcló narración, reflexión y juego. La iniciativa forma parte de las actividades conmemorativas del Día Internacional de las Mujeres, aunque su objetivo apunta más allá de una fecha simbólica.
La propuesta es sencilla en apariencia, pero ambiciosa en su alcance: enseñar igualdad antes de que la desigualdad se normalice.
El programa, impulsado por la Secretaría de Igualdad Sustantiva entre Mujeres y Hombres (SISEMH), utiliza la metodología Arte-Acción, una dinámica educativa que combina expresiones artísticas con reflexión colectiva. En esta primera jornada, el recurso fue un cuentacuentos participativo diseñado para provocar preguntas entre niñas y niños sobre los roles que históricamente se han asignado a hombres y mujeres.
Más que una clase tradicional, el ejercicio funciona como un laboratorio de ideas en el que el relato se convierte en detonador: los personajes cuestionan prejuicios, las historias rompen moldes y el aula se transforma en un espacio de debate.
La titular de la SISEMH, Fabiola Loya Hernández, recordó que el 8 de marzo no es solo una conmemoración, sino una advertencia sobre las brechas que siguen abiertas.
“Este programa tiene el objetivo de enseñarles a las niñas y niños acerca de la igualdad para que las niñas no sólo se atrevan a soñar, sino que también puedan cumplir sus sueños”, afirmó.
La estrategia iniciará en 30 planteles escolares ubicados en diez colonias prioritarias del Área Metropolitana de Guadalajara, zonas donde las políticas públicas buscan intervenir no solo con infraestructura o seguridad, sino también con transformaciones culturales.
El plan contempla una expansión posterior hacia municipios del interior del estado, con la intención de consolidar una red educativa que promueva relaciones más igualitarias desde los primeros años de formación.
La lógica detrás del programa parte de una premisa clara: la violencia y la discriminación no nacen de forma espontánea; se aprenden. Y, si se aprenden, también pueden desaprenderse.
Durante la jornada se promovieron ideas que rara vez aparecen en los libros de texto como conceptos centrales: cultura de paz, respeto a la dignidad humana, corresponsabilidad en el hogar y libertad para que niñas y niños imaginen su futuro sin fronteras impuestas por el género.



