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Este 25 de noviembre, Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, el mundo vuelve a centrar la mirada en una problemática urgente: las múltiples formas de agresión que enfrentan niñas y mujeres a lo largo de su vida. La fecha, también conocida como Día Naranja, busca movilizar a gobiernos y sociedad para avanzar hacia una cultura de no violencia de género.
De acuerdo con la ONU, una de cada tres mujeres ha sufrido violencia física o sexual en algún momento de su vida, una cifra que evidencia la magnitud de la crisis y la necesidad de acelerar acciones para prevenir, atender y sancionar las agresiones.
La investigadora de la Universidad Panamericana, Susana Ochoa de Rojas, explicó el significado de conmemorar esta fecha, subrayando que no debe verse como una efeméride simbólica, sino como un recordatorio y un llamado a la acción colectiva.
“Insisto, este es un día para reflexionar y asumir lo que nos corresponde como sociedad”, señaló la académica al hablar de la responsabilidad compartida para erradicar la violencia.
Ochoa de Rojas enfatizó la importancia de educar desde la infancia, pues es en esa etapa donde se construyen los valores que pueden prevenir ciclos de agresión futuros.
“Hay que entender… que es desde niños y niñas donde se debe inculcar el respeto entre hombres y mujeres”, destacó.
La conmemoración de este año pone especial atención en el crecimiento de la violencia digital, que incluye ciberacoso, difusión no consentida de imágenes, amenazas y extorsiones en línea.
Menos del 40% de los países cuentan con legislación para combatir este tipo de agresiones, lo que deja sin protección jurídica a millones de mujeres y niñas. Organismos internacionales han advertido que el entorno digital se ha convertido en una extensión de los espacios donde las mujeres enfrentan riesgos, sin suficiente normatividad para garantizar su seguridad.
Con información de Mayra Carrillo
