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La renuncia de Alejandro Gertz Manero como fiscal general de México se concretó este jueves, dos años antes de que concluyera su mandato. El anuncio llegó después de una prolongada negociación con el gobierno federal, y dejará el cargo para asumir una embajada “en un país amigo”, según escribió en su carta de dimisión.
El plan inicial, de acuerdo con fuentes cercanas al proceso, era que Gertz hiciera pública su renuncia por la mañana. Sin embargo, tras especulaciones durante varias horas, el documento fue difundido esta tarde.
En el texto, Gertz agradece a la presidenta Claudia Sheinbaum la oferta diplomática y afirma que el nuevo encargo le permitirá “continuar sirviendo al país”, al tiempo que formaliza su salida “con todos los efectos legales que correspondan”. De acuerdo con la ley, será el fiscal especializado de Control Competencial quien asuma de manera interina, mientras el Senado, en acuerdo con la presidenta, designa a la nueva persona titular de la FGR.

Quién es Gertz Manero
Nacido el 31 de octubre de 1939, Alejandro Gertz Manero es abogado por la Escuela Libre de Derecho y doctor en Derecho por la UNAM, la University of Mount Union en Ohio y la Universidad de las Américas. Académico de larga trayectoria, ha sido profesor en el ITAM, la UNAM y la UDLA, donde también impartió Derecho Procesal Penal.
Su carrera en la administración pública abarca medio siglo. Fue secretario general del INAH, agente del Ministerio Público Federal, jefe de la Unidad Defensora del Patrimonio Cultural y fundador del Instituto Técnico de la entonces Procuraduría General de la República. También fungió como primer coordinador de la campaña nacional contra el narcotráfico.
En materia de seguridad, fue secretario de Seguridad Pública del Distrito Federal, secretario de Seguridad Pública Federal y comisionado general de la Policía Federal Preventiva. En el ámbito educativo presidió la FIMPES, encabezó el CENEVAL y fue rector de la Universidad de las Américas. En política, fue diputado federal y presidió la Comisión de Marina.
El Senado lo eligió como el primer fiscal general autónomo del país, cargo que asumió el 18 de enero de 2019. Con su renuncia, la Fiscalía entra en un periodo de transición clave para una de las instituciones más relevantes del Estado mexicano.
