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Con una inversión pública que busca traducirse en seguridad vial, conectividad y mejores condiciones de traslado, el presidente municipal de Tlajomulco, Gerardo Quirino Velázquez Chávez, dio inicio a la rehabilitación de la carretera San Miguel–San Juan Evangelista, una de las vías estratégicas para la vida cotidiana y la actividad productiva de la región.
La intervención forma parte del segundo año de la administración municipal y responde a una estrategia integral de fortalecimiento de la infraestructura vial, que prioriza caminos y accesos con alto impacto social, bajo un esquema de planeación ordenada y no de acciones aisladas.
Durante el arranque de obra, el alcalde explicó que los trabajos se desarrollarán en dos etapas, con el objetivo de atender de manera integral los tramos más deteriorados y garantizar un remozamiento completo de la vialidad, y no únicamente trabajos superficiales.
“El compromiso es que esté de punta a punta con este remozamiento que hemos logrado, para que no sea un simple bacheo”, señaló, al precisar que la obra contempla la continuidad desde San Lucas hasta San Juan Evangelista.
Por su parte, el director de Obras Públicas, Celso de Jesús Álvarez, detalló que en la primera etapa se intervendrán 7.8 kilómetros, mediante bacheo superficial y profundo, así como señalamiento horizontal, mientras que la segunda etapa abarcará 5.1 kilómetros adicionales, con la aplicación de sello slurry y nueva señalización.
“Nunca se cerrará la carretera. Se trabajará por mitades de carril, con apoyo de bandereros, para garantizar la circulación y la seguridad”, explicó el funcionario, al precisar que los trabajos inician de inmediato con barrido de la superficie, bacheo y recubrimiento total de la vialidad.
La inversión total para esta obra asciende a 6 millones de pesos, de los cuales 4 millones corresponden a la primera etapa y 2 millones a la segunda, recursos destinados a mejorar la superficie de rodamiento y la seguridad vial para quienes transitan diariamente por la zona.
Gerardo Quirino destacó que esta acción se suma a una inversión histórica en la Ribera y Cajititlán, donde la actual administración ha destinado más de 50 millones de pesos en calles, unidades deportivas, accesos y espacios públicos, como parte de una política de obra pública con impacto directo en la calidad de vida.










